Lo que también nace cuando nace un bebé
- Violeta Reyna Asesora de Lactancia
- 18 dic 2025
- 3 Min. de lectura
La maternidad lejos de casa en estas fiestas

En estas fechas de fin de año, todo se siente más intenso. No porque la Navidad tenga que ser especial, sino porque es una época donde la familia, el hogar y el “estar juntos” están en todas partes. Cuando estamos lejos, esa ausencia se nota más, la alegría y la nostalgia conviven, y el amor profundo por tu bebé y la sensación de estar aprendiendo sin red aparecen al mismo tiempo.
Cuando nace un bebé no solo comienza una vida. También comienza una nueva vida como madre. Y con eso, muchas veces dejamos atrás todo lo que conocíamos antes de tener a nuestro bebé en brazos. No es solo descubrir una etapa nueva o empezar rutinas distintas, para muchas de nosotras también nacen unas ganas enormes de ser mejores, de salir adelante, de reinventarnos. Porque la maternidad no solo nos cambia, nos transforma desde lo más profundo.
Esa mujer que conocías antes ya no existe igual.
Muchas veces nos atacamos o nos sentimos mal porque ya no nos reconocemos y pensamos que nos hemos “perdido”. Pero la realidad es otra, y es que ya no somos las mismas. No es que estemos perdidas, es que estamos recorriendo un camino nuevo por el que nunca antes habíamos transitado, y por eso se siente como ir a la deriva.
Y aun así, ese momento también trae una oportunidad: la de descubrir quién eres ahora.
Porque no solo cambian las acciones o las rutinas, cambia la manera de ver la vida y el mundo. La maternidad te reacomoda por dentro y te invita a mirar desde otro lugar. Y eso no quiere decir que esté mal, a veces, incluso nos vuelve más compasivas, más abiertas, más sensibles a otras realidades.
El conflicto aparece cuando intentamos obligarnos a ser la misma de antes, cuando en realidad estamos entrando en una versión nueva de nosotras.
Y de esto se habla poco… De cómo la maternidad nos mueve y, muchas veces, nos descoloca. Porque cuando nace un bebé, también nace una madre. Una madre que está aprendiendo mientras hace, que ama con una intensidad desconocida y que se pregunta más de una vez si lo está haciendo bien.
Y cuando la maternidad se vive lejos, sin familia, sin una red de apoyo cercana, esas dudas y esas inseguridades pueden sentirse todavía más intensas. El cansancio pesa más, la sensación de estar sosteniendo demasiado aparece con frecuencia.
Sentirse agotada o abrumada no significa que estés fallando. Muchas veces solo significa que estás cargando con más de lo que una sola persona puede sostener. Cuidar a un bebé no es solo alimentar; también es estar disponible, pensar, organizar, anticipar, calmar, incluso cuando ya no queda energía.
Para que una madre pueda dedicarse a su bebé, necesita sentirse sostenida. Necesita saber que no tiene que poder con todo, que descansar también es una forma de cuidar, y que sentirse cansada no la hace menos madre ni menos capaz. Lamaternidad se vuelve más llevadera cuando no se vive en soledad. Cuando hay acompañamiento, comprensión y espacios donde una madre puede sentirse vista, especialmente cuando está lejos de casa.
Por eso hoy quiero recordarte algo importante: no solo nació tu bebé. También estás naciendo tú como madre. Y esa madre no tiene que saberlo todo. Tienes derecho a dudar, a sentirte insegura, a aprender paso a paso y a tratarte con la misma compasión con la que cuidas a tu bebé.
Porque incluso en la distancia, en medio de todo lo que se extraña, también puede abrirse algo nuevo. No para reemplazar lo que dejamos atrás, sino para empezar a crear nuestras propias tradiciones con la familia que hoy somos. Gestos sencillos, momentos pequeños, recuerdos que quizá no se parecen a los de antes, pero que se van quedando en el corazón. Extrañar a la familia y las tradiciones del país de origen no desaparece, pero poco a poco aprendemos a hacer lugar para lo que hoy sí está cerca, para lo que hoy sí podemos construir.
Si hoy te sientes así, quiero que sepas algo: no estás sola. Y si este texto te hizo sentir un poco más comprendida, entonces ya cumplió su propósito. Este espacio existe para acompañarte, para poner palabras a lo que muchas veces se vive en silencio.
Te mando un abrazo grande, que estas fiestas te traten con suavidad y que el nuevo año llegue con un poco más de calma, de sostén y de confianza en ti.
Gracias por estar aquí ❤️
Violeta



Comentarios